ULagos conmemora el Día del Programador con jornadas que vinculan informática, arte y territorio
Las carreras de Técnico Universitario en Informática e Ingeniería Civil en Informática de la sede Chiloé desarrollaron dos jornadas formativas junto a la Subdirección de Arte, Cultura y Patrimonio, en el marco del Plan de Acceso y Vinculación con las Artes.
Con una propuesta que buscó ampliar las posibilidades de encuentro entre tecnología, programación y creación artística, la Universidad de Los Lagos conmemoró el Día del Programador con una serie de actividades dirigidas a estudiantes de las carreras de Técnico Universitario en Informática e Ingeniería Civil en Informática.
La iniciativa fue coordinada conjuntamente con la Subdirección de Arte, Cultura y Patrimonio, como parte del Plan de Acceso y Vinculación con las Artes que se desarrolla durante este año, generando un espacio de aprendizaje que permitió a las y los estudiantes aproximarse a nuevas formas de comprender y aplicar sus conocimientos tecnológicos.
La primera jornada se realizó el lunes 7 de septiembre con la charla magistral “Interfaces sensibles para un territorio: Territorio Latente”, a cargo de la artista tecnológica e investigadora Dani Vera, quien presentó el proceso de investigación-creación asociado a la obra Territorio Latente.
Durante la actividad se abordaron metodologías de investigación-creación aplicadas al arte tecnológico, el dispositivo tecnológico como intermediación artística, los lenguajes de programación entendidos como interfaces sensibles y la autoetnografía de la creación artística como proceso de investigación.
Para Dani Vera, este tipo de instancias permiten ampliar el vínculo entre las prácticas artísticas y el territorio. “Territorio Latente no es solamente un proyecto de investigación artística, implica un proceso de reterritorialización. Son obras que conceptualmente están producidas y vinculadas a la región de Los Lagos y también con tecnologías que son posibles de producir desde aquí”, explicó.
La artista destacó además la importancia de acercar estas experiencias a estudiantes que poseen interés por explorar nuevas posibilidades. “Generar ese vínculo con estudiantes que quizás no han tenido la posibilidad de acceder a espacios artísticos de estas características, si poseen el interés y las habilidades, tienen hambre de saber”, señaló.
La experiencia también permitió que estudiantes de distintas áreas conocieran las posibilidades que surgen del encuentro entre arte y tecnología. Catalina Arroyo, estudiante de Técnico Universitario en Administración de Empresas, valoró especialmente la posibilidad de aproximarse a lenguajes que hasta ahora no conocía. “Se habló de la incomodidad que generan las obras y pienso que lo incómodo es necesario. Me encanta aprender y me encantó conocer las posibilidades de las artes, las sonoridades y la tecnología involucrada, es algo que no conocía”, comentó.
Del aula al espacio de creación
La segunda jornada se desarrolló el jueves 10 de septiembre con una visita pedagógica al Galpón El Chinchino, espacio donde actualmente se encuentran en proceso de producción las obras que forman parte de Territorio Latente.
En esta instancia, las y los estudiantes pudieron conocer directamente los procesos de prototipado, experimentación, desarrollo técnico y montaje de las obras MARitorio, Rupanko y El vuelo de la Bauda, acercándose a las distintas etapas que forman parte de una creación artística que incorpora tecnologías y programación.
Para Catalina Ramírez, docente de Técnico Universitario en Informática, la experiencia permitió ampliar la mirada respecto de las posibilidades de aplicación de los conocimientos adquiridos durante la formación académica.
“Me pareció muy significativa esta salida a terreno, ya que nos abre nuevas miradas o nuevas formas donde poder aplicar nuestros conocimientos, que siempre están más centrados en dar soluciones o resolver problemas más operativos. Entonces, conocer el desarrollo de una obra de arte que ocupa la programación como una de sus bases fue muy interesante”, sostuvo.
Desde la Subdirección de Arte, Cultura y Patrimonio, Vanessa Álvarez, gestora cultural, destacó el valor de generar este tipo de encuentros interdisciplinarios.
“De estas dos jornadas me quedo con la extrañeza de estar frente a algo nuevo y que esa aproximación, sin duda, genera una afección en cada estudiante. Estar frente a herramientas tecnológicas que conocen, pero que son ocupadas desde otros espacios y con otros fines, espero abra una grieta que los invite a indagar otros caminos”, concluyó.
Publicado por: Marcelo Águila Sandoval
ULagos conmemora el Día del Programador con jornadas que vinculan informática, arte y territorio
Las carreras de Técnico Universitario en Informática e Ingeniería Civil en Informática de la sede Chiloé desarrollaron dos jornadas formativas junto a la Subdirección de Arte, Cultura y Patrimonio, en el marco del Plan de Acceso y Vinculación con las Artes.
Con una propuesta que buscó ampliar las posibilidades de encuentro entre tecnología, programación y creación artística, la Universidad de Los Lagos conmemoró el Día del Programador con una serie de actividades dirigidas a estudiantes de las carreras de Técnico Universitario en Informática e Ingeniería Civil en Informática.
La iniciativa fue coordinada conjuntamente con la Subdirección de Arte, Cultura y Patrimonio, como parte del Plan de Acceso y Vinculación con las Artes que se desarrolla durante este año, generando un espacio de aprendizaje que permitió a las y los estudiantes aproximarse a nuevas formas de comprender y aplicar sus conocimientos tecnológicos.
La primera jornada se realizó el lunes 7 de septiembre con la charla magistral “Interfaces sensibles para un territorio: Territorio Latente”, a cargo de la artista tecnológica e investigadora Dani Vera, quien presentó el proceso de investigación-creación asociado a la obra Territorio Latente.
Durante la actividad se abordaron metodologías de investigación-creación aplicadas al arte tecnológico, el dispositivo tecnológico como intermediación artística, los lenguajes de programación entendidos como interfaces sensibles y la autoetnografía de la creación artística como proceso de investigación.
Para Dani Vera, este tipo de instancias permiten ampliar el vínculo entre las prácticas artísticas y el territorio. “Territorio Latente no es solamente un proyecto de investigación artística, implica un proceso de reterritorialización. Son obras que conceptualmente están producidas y vinculadas a la región de Los Lagos y también con tecnologías que son posibles de producir desde aquí”, explicó.
La artista destacó además la importancia de acercar estas experiencias a estudiantes que poseen interés por explorar nuevas posibilidades. “Generar ese vínculo con estudiantes que quizás no han tenido la posibilidad de acceder a espacios artísticos de estas características, si poseen el interés y las habilidades, tienen hambre de saber”, señaló.
La experiencia también permitió que estudiantes de distintas áreas conocieran las posibilidades que surgen del encuentro entre arte y tecnología. Catalina Arroyo, estudiante de Técnico Universitario en Administración de Empresas, valoró especialmente la posibilidad de aproximarse a lenguajes que hasta ahora no conocía. “Se habló de la incomodidad que generan las obras y pienso que lo incómodo es necesario. Me encanta aprender y me encantó conocer las posibilidades de las artes, las sonoridades y la tecnología involucrada, es algo que no conocía”, comentó.
Del aula al espacio de creación
La segunda jornada se desarrolló el jueves 10 de septiembre con una visita pedagógica al Galpón El Chinchino, espacio donde actualmente se encuentran en proceso de producción las obras que forman parte de Territorio Latente.
En esta instancia, las y los estudiantes pudieron conocer directamente los procesos de prototipado, experimentación, desarrollo técnico y montaje de las obras MARitorio, Rupanko y El vuelo de la Bauda, acercándose a las distintas etapas que forman parte de una creación artística que incorpora tecnologías y programación.
Para Catalina Ramírez, docente de Técnico Universitario en Informática, la experiencia permitió ampliar la mirada respecto de las posibilidades de aplicación de los conocimientos adquiridos durante la formación académica.
“Me pareció muy significativa esta salida a terreno, ya que nos abre nuevas miradas o nuevas formas donde poder aplicar nuestros conocimientos, que siempre están más centrados en dar soluciones o resolver problemas más operativos. Entonces, conocer el desarrollo de una obra de arte que ocupa la programación como una de sus bases fue muy interesante”, sostuvo.
Desde la Subdirección de Arte, Cultura y Patrimonio, Vanessa Álvarez, gestora cultural, destacó el valor de generar este tipo de encuentros interdisciplinarios.
“De estas dos jornadas me quedo con la extrañeza de estar frente a algo nuevo y que esa aproximación, sin duda, genera una afección en cada estudiante. Estar frente a herramientas tecnológicas que conocen, pero que son ocupadas desde otros espacios y con otros fines, espero abra una grieta que los invite a indagar otros caminos”, concluyó.
Publicado por: Marcelo Águila Sandoval




